Wilkin García Peguero, conocido ya por todos como Mantequilla, lo ha dicho en casi todas sus intervenciones en medios de comunicación y videos en redes sociales, sin embargo, pocos le han dado relevancia.
Se trata de reclamar justicia económica y social para un pueblo que como Sabana Grande de Boyá, pertenece a una de las provincias más pobre de la República Dominicana (Monte Plata).
“Este negocio ha traído prosperidad a un pueblo excluido como Sabana Grande de Boyá”, ha proclamado una y otra vez Mantequilla, quien ha dicho que inicialmente su compañía 3.14 Inversiones cuenta con 25 empleados.
Su propósito es, según ha reseñado en diversas ocasiones, ampliar la base de empleados para llevar respiro al empobrecido municipio, cuya fuentes principales de recursos son las remesas y la informalidad laboral.
Para Mantequilla, la fórmula que posee no tiene forma de “perder”. De hecho, su mayor cuestionamiento no es por estafa u otro tipo de engaño, sino por la fragilidad del sistema de negocio. Será investigado por lavado de activo.
Para una gran parte de los que invirtieron, representó el único momento en la vida en que se vio con una cantidad de dinero que nunca soñó, aunque en un esquema cuestionable desde el punto de vista del modelo, y no legal.
Con independencia de los que “expertos” puedan opinar sobre el modelo o “fórmula- Mantequilla”, su propósito de colocar la pobreza de Sabana Grande de Boyá y la búsqueda de justicia económica para su gente, ha quedado evidenciada, aunque relegada.
Mientras tanto, lo más reciente del caso fue la disposición de la Dirección de Impuestos Internos (DGII), de enviar a sus representantes a la compañía de Wilkin García y citarlo a la sede de la institución.
Esto se produjo ante decenas de personas del pueblo de Sabana Grande de Boyá, quienes acudieron a la sede de la empresa para respaldar a Mantequilla.
Al hacer esto, dejaban claro con su presencia, la falta de justicia social marcado por el atraso económico y educativo que han padecido por generaciones.