Repùblica Dominicana se comprometiò a ofrecer apoyo logìstico y de inteligencia. Foto: Fuente externa.Repùblica Dominicana se comprometiò a ofrecer apoyo logìstico y de inteligencia. Foto: Fuente externa.

La inteligencia, el control territorial de las pandillas y la coordinación de las fuerzas complican la búsqueda. El apoyo logístico y de inteligencia ofrecido por el Gobierno dominicano puede contribuir a superar esos obstáculos.

SANTO DOMINGO.— El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, enfrenta cinco grandes retos para localizar y rescatar a cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños desaparecidos desde el 18 de octubre, tras una emboscada armada en Croix-des-Bouquets, Haití. La colaboración de República Dominicana puede contribuir a la búsqueda mediante el intercambio de información y el apoyo logístico.

El primer desafío es determinar dónde se encuentran los técnicos y confirmar si continúan con vida. La inteligencia que pueda compartirse entre los países podría ayudar a contrastar pistas, reconstruir sus últimos movimientos y orientar las labores de búsqueda, aunque no se ha divulgado qué información específica está siendo intercambiada.

El segundo reto es operar en un territorio donde las pandillas mantienen capacidad de control y conocen las rutas, los accesos y los espacios de difícil vigilancia. El apoyo logístico dominicano podría facilitar recursos y coordinación para las operaciones, pero la localización de los desaparecidos dependerá también de información precisa sobre el terreno y los posibles responsables.

Un tercer obstáculo es identificar a los autores de la emboscada. Ningún grupo ha reivindicado públicamente el ataque y no existe confirmación oficial que permita atribuirlo de manera concluyente a una organización específica. El intercambio de inteligencia entre los actores involucrados podría ayudar a verificar datos y evitar que la búsqueda se base en señalamientos no comprobados.

El cuarto desafío es coordinar a las fuerzas haitianas, la misión multinacional y los contingentes salvadoreños. En este escenario, la cooperación dominicana puede servir de apoyo a la articulación regional y al flujo de información, aunque los gobiernos no han detallado los mecanismos operativos ni la cadena de mando de la misión de rescate.

El quinto reto es ejecutar una operación que permita encontrar a los técnicos sin exponerlos a mayores peligros ni provocar daños a la población civil. Una inteligencia más precisa y una mejor coordinación pueden reducir la incertidumbre, mientras que una incursión basada en datos insuficientes podría desencadenar enfrentamientos o represalias.

La participación dominicana adquiere relevancia por la cercanía geográfica con Haití y por el interés de Santo Domingo en contener los riesgos que la crisis representa para su territorio. El presidente Luis Abinader ha mantenido contactos con Bukele y ha ofrecido colaboración en materia de inteligencia y logística, aunque no se han hecho públicos los detalles de esa asistencia.

El refuerzo de la vigilancia fronteriza dominicana responde, además, a la necesidad de prevenir posibles repercusiones de la crisis haitiana. Esa labor de protección territorial no equivale a una participación directa de República Dominicana en los combates ni confirma que sus efectivos estén desplegados en la operación para localizar a los salvadoreños.

La colaboración entre ambos países podría resultar útil si permite contrastar información, facilitar recursos y mejorar la coordinación con las autoridades haitianas y los actores internacionales. Sin embargo, su eficacia dependerá de que los datos sean verificables y se traduzcan en pistas concretas sobre el paradero de los desaparecidos.

Mientras no se confirme dónde están los cuatro técnicos ni quiénes los retienen, el reto de Bukele será convertir el despliegue militar en una operación sustentada en inteligencia precisa. La cooperación dominicana puede contribuir a ese objetivo, pero no sustituye el conocimiento del terreno ni garantiza por sí sola el rescate.

Por: Juan Carlos Mejía A/Director ID